Robert James Fischer fue una de las figuras más fascinantes y enigmáticas de la historia del ajedrez. Conquistó el título mundial a los 29 años al derrotar al soviético Boris Spássky en el legendario encuentro de Reikiavik de 1972, poniendo fin a la hegemonía soviética imperante desde que Botvínnik sucedió al fallecido Alekhine en 1948. El camino hacia la cima fue una demostración de superioridad: en 1970 ganó el fuerte Interzonal de Palma de Mallorca, eliminó después por 6-0 tanto a Taimánov como a Larsen en los matches de Candidatos de 1971 y venció finalmente a Petrosián.
Sin embargo, como se dice al comienzo de la película de 1993 En busca de Bobby Fischer, «Después, Bobby Fischer hizo la jugada más original e inesperada de todas: desapareció…».
Mucho se ha escrito sobre su vida y sus mejores partidas, y existen obras que recopilan todas las conocidas, pero ninguna se ha detenido a analizar en profundidad sus derrotas.
Esto resulta paradójico si se tiene en cuenta que cualquier jugador debe aprender de sus errores para progresar y que, sin duda, Fischer estudiaba minuciosamente cada partida perdida con el fin de pulir su juego y acercarse a la perfección ajedrecística.
Este libro trata precisamente de dichas derrotas, 93 en total (402 páginas en la versión en papel), presentadas en orden cronológico, extensamente comentadas y analizadas, con referencias en la fase de apertura a muchas otras partidas suyas. En cada competición se describe lo allí sucedido y se incluye una reseña de los rivales que lograron vencer al genio norteamericano, un privilegio que, a buen seguro, recordaron con orgullo el resto de sus vidas.



